REDES SOCIALES

Se triplican las denuncias por delitos contra el honor y la libertad en Internet

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La noticia es reveladora; en el año 2012 750 personas fueron detenidas por injurias y amenazas en Internet, el triple que en 2011. Y eso en cuanto a las detenciones que se llevaron a cabo, sin contar aquellas denuncias en tramitación y todos aquellos hechos ilícitos que no llegan a denunciarse, normalmente porque la misma percepción social de impunidad que favorece su comisión lleva a la víctima a pensar que nada se puede hacer. La propia Elena Valenciano, vicesecretaria general del PSOE, cerró su cuenta de Twitter por las amenazas que recibían sus hijos y, aunque afirmaba que estaba estudiando presentar una denuncia, manifestó “que ve muy difícil que puedan prosperar, según le han dicho sus abogados. «La indefensión es total», afirmó.”

En otros casos, sí se denuncia y sí se obtienen condenas. Así ocurrió con Aaron B.R., condenado al pago de una multa de 200 euros por utilizar su perfil de Facebook para publicar una serie de amenazas en la página de Rosa Díez en la red social. Ahora la líder de UPyD ha denunciado que está recibiendo amenazas e insultos en las últimas horas en su teléfono móvil tras la filtración de su número en la red social Twitter.

Calumnias, injurias, amenazas, coacciones, descubrimiento y revelación de secretos, usurpación de identidad y otros delitos contra el honor y la intimidad se han disparado el pasado año en Internet, propiciado sin duda por el auge y por el acceso generalizado a las redes sociales. Pero no hace falta ser un personaje conocido. Como vemos a diario, nadie se salva de ser objeto de las iras, despechos, rencores, venganzas o simple mala baba del internauta que resulta ser una expareja, exempleado, examigo…Pero, ¿realmente hay impunidad?

En primer lugar, debemos entender qué es denunciable, es decir, qué es constitutivo de infracción penal. Dispone el artículo 205 de nuestro Código Penal que es calumnia «la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad”, y el artículo 208 del mismo texto legal define las injurias como “la acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”, si bien “solamente serán constitutivas de delito las injurias que, por su naturaleza, efectos y circunstancias, sean tenidas en el concepto público por graves.” Por tanto, llamar a alguien  ladrón o maltratador puede ser constitutivo de calumnia, salvo que pueda probarse que lo sea, mientras que el insulto no alusivo a la comisión de delitos, el meramente descalificativo con saña, puede ser constitutivo de injurias.

Por otra parte, no todas las amenazas percibidas como tales en el lenguaje común lo son a efectos penales. Dispone el artículo 196 que “el que amenazare a otro con causarle a él, a su familia o a otras personas con las que esté íntimamente vinculado un mal que constituya delitos de homicidio, lesiones, aborto, contra la libertad, torturas y contra la integridad moral, la libertad sexual, la intimidad, el honor, el patrimonio y el orden socioeconómico” será castigado como autor de un delito de amenazas. Es decir, cuando el mal anunciado afecte a nuestra vida, integridad física, reputación o patrimonio.

Sin embargo, la amenaza, coacción, injuria o vejación injusta de carácter leve será castigada como falta, no como delito, estando penada con una pena de multa de 10 a 20 días, según dispone el artículo 620 del Código Penal. La diferencia entre ambos, en criterio del Tribunal Supremo, radica en la gravedad de la amenaza que deberá ser valorada en función de la ocasión en que se exterioriza, las personas que intervienen, los actos anteriores, simultáneos o posteriores, etc., por lo que la diferencia es circunstancial y radica en la mayor o menor intensidad del mal con que se amenaza el bien jurídico protegido.

En todo caso, la pena será mayor cuando calumnias e injurias se realicen con publicidad, lo que en términos del artículo 211 del Código Penal se dará “cuando se propaguen por medio de la imprenta, la radiodifusión o por cualquier otro medio de eficacia semejante.” No cabe duda de que Internet es el medio no sólo de eficacia semejante, sino mayor en cuanto a la difusión de un contenido, por lo que sería de aplicación este tipo agravado.

En segundo lugar, una vez aclarado qué hechos están tipificados, cabe preguntarse si más allá de su teórica calificación penal es posible en la práctica su denuncia, persecución, identificación del culpable, juicio y condena. En definitiva, si esa mencionada sensación de impunidad tiene base real. Sin ánimo de entrar en detalles sobre investigaciones o pruebas periciales que alienten futuras acciones, simplemente decir que la respuesta ha de ser positiva y así lo demuestra el titular con el que arrancaba este post.

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Nuestra e-Personalidad, ¿otra e-Moda?

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e-Personality, protocolo en las Redes SocialesA las tradicionales normas de protocolo – no poner los codos en la mesa, ceder el paso o el asiento, vestimenta, etc.- que hemos asumido para considerarnos civilizados, se suman ahora las nuevas pautas de etiqueta para nuestra personalidad virtual. Tenía que ocurrir. Lanzarnos a las redes sociales implica también usos sociales. De hecho, son numerosas las páginas que podemos encontrar con los manuales de protocolo de las principales redes sociales. La cuestión es si nuestra personalidad real es la misma en Internet. ¿Somos tan educados? ¿Somos más atrevidos? ¿Cómo es nuestra e-Personality?

Y es que el descubrimiento de esta nueva palabra – otra más – ha llevado a indagar acerca de si realmente existe esa personalidad virtual o digital o se trata simplemente del penúltimo término de moda de la familia de los “e-“.

Lo primero que me llama la atención es que las referencias a este término se encuadran en el campo de la Psiquiatría. Ahora que nos habían tranquilizado con un estudio realizado en Dinamarca y publicado en el British Medical Journal descartando la relación causa-efecto entre el uso de los móviles y el riesgo de sufrir cáncer, resulta que las nuevas tecnologías sí pueden afectar a nuestro cerebro. En este caso, alterando nuestra personalidad.

El libro de referencia, Virtually You: The Dangerous Powers of the E-Personality (Elias Aboujaoude), concluye que el uso excesivo de Internet, de teléfonos móviles y otras tecnologías pueden causar que lleguemos a ser más impacientes, más impulsivos y más narcisistas y que nuestro comportamiento virtual se traslada inconscientemente a nuestras vidas reales.

Como uno podría consolarse pensando que el calificativo excesivo no es aplicable al uso diario que hacemos de Internet,  el autor no nos da respiro y advierte que, aunque el uso no sea extremo,  “potencialmente todo el que se conecta a Internet cambia”.

Sin duda, todo el que se conecta a Internet cambia, pero porque tiene la posibilidad de acceder a una variedad y cantidad de información que difícilmente podría procesar en un mundo estrictamente analógico, de establecer y mantener contactos personales y profesionales con personas que posiblemente no conocería, de realizar gestiones  sin las esperas que le robarían buena parte de su tiempo, de formarse y aprender donde quiera y cuando quiera, de dar a su empresa la misma presencia que las más grandes, etc. No creo que esto implique convertirnos en el Dr. Jekyll/Mr. Hyde.

Claro que no es la primera vez que asistimos a la visión apocalíptica de los cambios y progresos, especialmente tecnológicos, que amenazan con deshumanizarnos y convertirnos en meros apéndices de un Matrix desalmado.  Y tampoco es la primera vez que presenciamos el nacimiento de alguna nueva tendencia que a semejanza de los antiguos sufijos “ismos” ahora se presentan con el prefijo “e-“.

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El delito de usurpación de identidad y las Redes Sociales

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Hemos conocido la resolución de la AGPD por la que sanciona con 2000 euros la suplantación de identidad en la red social Badoo. Como suele ocurrir en estos casos, hay un trasfondo amoroso-sentimental de antiguas y nuevas parejas que hacen de Internet la versión evolucionada de la tradicional vendetta del despecho y del desquite pasional. En la misma línea que en supuestos anteriores, la suplantación de la identidad de la víctima no se hace por otra mejor parecida, sino por la de una personalidad de vida licenciosa y casquivana.

La novedad no reside en el hecho en sí de la suplantación, riesgo conocido por todos y con precedentes en nuestro país. Sea  por motivaciones como las expuestas, sea por afán de perjudicar a personajes conocidos (Lucía Etxevarría, Mariano Rajoy, Alejandro Sanz), o sea por ánimo de parodiar (Infanta Elena, Rey Juan Carlos I), lo cierto es que los casos son numerosos entre famosos y anónimos.

Lo novedoso es que sea la Agencia de Protección de Datos,  ente público independiente de naturaleza administrativa, quien se declare competente para conocer y tramitar el expediente sancionador. Lo hace alegando que la conducta de la acusada se contemplaba en la Ley Orgánica de Protección de Datos, cuyo artículo 6.1, exige expresamente que el tratamiento de los datos de carácter personal requiere el «consentimiento inequívoco» del afectado.

En la mayoría de los casos, suplantar la identidad de otra persona va más allá de la mera utilización de sus datos personales para constituir un ataque al derecho fundamental al honor, la intimidad y la propia imagen de la víctima. ¿Podría entonces, como alegó la defensa de la sancionada, encuadrarse en la vía penal? ¿Es delito suplantar la identidad de otro?

Nuestro Código Penal establece en su artículo 401 que “El que usurpare el estado civil de otro será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años.” Puede que sorprenda la mención a estado civil y no a identidad, pero aquí debemos indicar que el Tribunal Supremo en su Sentencia de 23 de mayo de 1986 indica que “usurpar el estado civil de una persona es fingirse ella misma para usar de sus derechos, es suplantar su filiación, su paternidad, sus derechos conyugales, es la falsedad, aplicada a la persona y con el ánimo de sustituirse por otra real y verdadera”.

Siendo así, esta misma sentencia entiende que «usurpar el estado civil de una persona es fingirse ella misma para usar de sus derechos, es suplantar su filiación, su paternidad, sus derechos conyugales, es la falsedad aplicada a la persona y con el ánimo de sustituirse por otra real y verdadera». Acudiendo a la concepción dominante y a lo declarado por la jurisprudencia,  no basta una suplantación momentánea y parcial, sino que es preciso continuidad y persistencia, y asunción de la total personalidad ajena con ejercicio de sus derechos y acciones dentro de su «status» familiar y social.

Además, debe considerarse que acceder a una cuenta ajena puede constituir un delito de descubrimiento y revelación de secretos (artículos 197 y ss. del Código Penal). Una vez el individuo ha accedido al perfil o a la cuenta del otro si se hace pasar por el verdadero titular de la misma estará cometiendo un delito de usurpación de estado civil (401 del Código Penal).

Quedan por tanto excluidos del ámbito penal aquellos supuestos en que  se crea un perfil inventado o con datos falsos. El hecho de inventarse datos falsos para participar en una red social no es constitutivo del delito de usurpación de estado civil.

Todo ello sin perjuicio de las acciones civiles que puedan corresponder a la víctima al amparo de la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen. El carácter delictivo de la acción no impedirá el recurso al procedimiento de tutela judicial previsto en el artículo 9 de la citada norma.


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Emprendedores made in Galicia

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Sin duda, están siendo días intensos para el emprendimiento en Galicia. Tras la presentación en sociedad el pasado 30 de septiembre de TTT Social Center, empresa gallega de tecnología social que supone un paso adelante en la concepción del telemarketing mediante la integración de su vertiente social, este viernes  14 tuve el placer de asistir a la entrega de los Premios Innova – G 2011, organizados por Agestic,  que reconocen el talento y la iniciativa empresarial y tecnológica en Galicia.

Por otra parte, el pasado sábado 15 comprobé en el Foro Web 2.0. que las iniciativas autóctonas, lejos de quedarse en proyectos locales, siguen naciendo con vocación de permanencia y de internacionalización, razón por la cual aspiran a manejarse en el mundo digital y su principal instrumento, las redes sociales, con independencia de su tamaño y de su objeto social.

Las iniciativas y los emprendedores que tuve la oportunidad de conocer en ambos eventos se caracterizan por compartir un concepto de empresa que, en palabras de José María Bourio, presidente de Agestic, en su intervención en la entrega de los Premios Innova – G 2011, se diferencia de la idea de negocio – también conocido como negociete – como idea cortoplacista;  poco esfuerzo y máximo beneficio.

Todas ellas han nacido con la firme determinación de crear y han venido para quedarse con la intención en engrosar y aportar su valor al tejido empresarial gallego. Todas ellas son conscientes de la inexcusable exigencia de estar, saber estar y deber trabajar en el contexto de la sociedad 2.0., entendida no sólo como tecnología, sino también ,y no menos importante, como un nuevo concepto empresarial de interacciones sociales. Todas ellas conocen y aprovechan  la democratización que supone que nuestra empresa, por muy pequeña que sea, puede tener la misma presencia que la más grande de las multinacionales. Es el fin de la manida excusa de nuestra orografía accidentada.

Tal vez la única diferencia entre los participantes en uno y otro evento sea la antigüedad de unos y otros en el panorama empresarial, antigüedad que tratándose de emprendedores no llega a la veteranía,  aunque sin duda todos ellos sobrados de madurez.

Google+ te quiere+

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Nadie da duros a cuatro pesetas, dice la sabiduría popular y para variar, acierta. Por eso, algunos nos preguntamos dónde está el beneficio de lo gratuito. Cómo pueden empresas como Google ofrecernos tantas aplicaciones gratuitas, a cuya llamada acudimos encantados como los ratones al flautista de Hamelín. Android, sus sistema operativo para móviles, ha aumentado de nuevo su cuota de mercado, ostentado el dominio por delante de iOS y de Blackberry.

Y no sólo eso, cómo pueden estar valoradas en millones de dólares empresas que viven de lo gratuito. Por qué entidades como Goldman Sachs, nada sospechosa de altruismo, han invertido en ellas. Al margen de la ya apuntada burbuja tecnológica, podría haber otra explicación. Sí se está vendiendo algo real y valioso: nuestra información; quiénes somos, qué nos gusta, con quién nos relacionamos, qué empresas atraen nuestra atención, qué palabras usamos con más frecuencia, etc.

Prueba de ello son los codazos entre Google y Facebook a raíz de la nueva red social, Google +. Aun en su versión beta y pese a las noticias sobre correos conteniendo falsas invitaciones, ya se ha convertido en una seria amenaza para Facebook.

Así que cuando Google+ ha incorporado la posibilidad de absorber todos los contactos del usuario en Facebook, esta, que curiosamente prohíbe la recogida automática de datos de sus usuarios, le ha  cerrado el paso.¿ La razón? Google ya no hace lo propio con los contactos de Gmail precisamente porque en su momento Facebook no participó de su política sobre compartición de datos. Debería haber recordado aquella frase de El Padrino; “Algún día, y puede que ese día nunca llegue, quizá te pida que hagas algo por mí”. Parece que el día sí llegó y las rencillas sicilianas no se quedan en las películas. Sin embargo, algo me dice que finalmente habrá un armisticio…

Redes Sociales Corporativas

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Asumiendo que el fenómeno de las redes sociales no es sólo cosa de jóvenes y que su utilización por las empresas responde a la necesidad de adaptarse al medio o desaparecer, las vertientes que dicha presencia adquiere son diversas. Sabido es que este hecho, como un nuevo y económico medio de marketing, ha generado incluso la aparición de nuevas profesiones. Pues bien, tener presencia en las redes sociales, crear un perfil corporativo atractivo, gestionar sus contactos y seguidores y velar por su buena imagen ya no es suficiente.

El siguiente paso es crear una red social en la empresa, involucrando a todos los empleados en la red social corporativa con una finalidad eminentemente profesional, pero dejando también un espacio para las inquietudes y aficiones personales de los trabajadores, incorporando la posibilidad incluso de tener sus propios blogs. Tal vez llevados por el aforismo “si no puedes con tu enemigo, únete a él”, algunas empresas han pensado que en vez de padecer, tolerar o prohibir que sus empleados accedan desde el puesto de trabajo a redes sociales externas sería buena idea canalizar esa participación en una red social corporativa.

Hasta el momento, su implantación se ciñe a empresas de cierto tamaño en las que la agilidad en la comunicación y la coordinación entre distintos departamentos involucrados en un mismo proyecto resulta esencial, por lo que la red social corporativa hace más fluida la interactividad y mejora la productividad evitando pérdidas de tiempo en las comunicaciones y en la toma de decisiones.

Quienes ya la utilizan aducen también razones de otro orden, como es potenciar la sensación de pertenencia al grupo, incrementando la implicación de los trabajadores y fomentando su participación.

Sin embargo, pese a que las soluciones de software ya están ahí, la aceptación e integración de estas herramientas de trabajo requerirá un cambio sustancial de mentalidad frente a las tradicionales estructuras jerarquizadas en la empresa, ya que supone una democratización del trabajo. En un país como el nuestro, qué ocurriría si a través de las redes sociales corporativas fuese visible y evidente que las mejores ideas, la mayor participación y la óptima productividad no van asociadas a un cargo superior y mejor remunerado. Sin duda, será interesante observar si la evolución sociológica es capaz de seguir a la tecnológica.

Redes sociales: el futuro está en la especialización

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Si algo ha contribuido a la generalización del uso de Internet hasta el punto de orientar el diseño, las aplicaciones y las tarifas de los teléfonos móviles, ahora Smartphones, son las redes sociales. En este sentido, 4 de cada 10 internautas utiliza Internet desde el móvil al menos una vez al mes y lo hacen principalmente para conectarse a redes sociales, seguidas de la lectura del correo electrónico.

Pero con las redes sociales pasa algo parecido a los locales de ocio; según tu perfil y, por qué no, tu edad no todas son para ti. Digamos que ya no tengo edad para quedar por Tuenti…

Desde el año 2009 se ha extendido su uso, pero curiosamente  en los últimos dos años ese uso se ha hecho selectivo. Indudablemente redes sociales en su acepción más literal, como es el caso de Facebook, no han hecho  más que crecer – se estimaban 12 millones de usuarios en España a principios del 2011-, pero todo parece apuntar a la especialización de las redes, a convertirse en redes temáticas o redes sociales verticales, normalmente orientadas a hobbies, como Flickr, Minube, Cine25, Gatunes, Todochef, etc. Y cómo no, redes sociales profesionales, ya sean generalistas, como Likedin, ya sean especializadas, como RedTicos, red profesional para los que trabajamos en Nuevas Tecnologías o simplemente para los que se interesan por ellas. Esto nos permite informarnos sobre novedades sobre empresa, tecnología y ocio, establecer una red de contactos con miembros del sector, compartir ideas y estar al día con noticias y eventos relacionados con las Nuevas Tecnologías.

Sin embargo, la cosa no acaba aquí. Conscientes del potencial que supone disponer de una red social con millones de usuarios, las grandes están dando pasos hacia la interconexión de plataformas y hacia la creación de redes especializadas partiendo de la red generalista.  Esto concuerda con los interesantes resultados del estudio realizado al respecto por The Cocktail Analysis, según los cuales sólo 1 de cada 4 usuarios de redes sociales se plantean usar una nueva cuenta en una red social, tendencia de la que sólo parece salvarse Twitter.

Aunque el tipo de contactos con los que normalmente se relaciona un usuario son distintos en cada red, se calcula que en Facebook el 86% se interrelaciona o interactúa con alguna marca, normalmente a través de promociones  o concursos. Este hecho unido a la evolución hacia redes profesionales, ha llevado a Facebook a emprender su propio proyecto de red especializada.

Personalmente o tal vez por deformación profesional, mi principal motivo de preocupación a la hora de utilizar redes sociales es la privacidad. Mi Facebook, por ejemplo, como red social es más bien poco sociable, restringido a mis amigos y, por tanto, no contiene información personal precisamente porque mis amigos ya la conocen. Por eso, me dispuse a indagar en Branchout, la red que extiende Facebook para la pesca de profesionales y que conocí precisamente a raíz de un artículo publicado en RedTicos por José María Bourio, fundador de esta red. Por el momento Branchout tiene implantación precisamente en Estados Unidos, donde tal vez el interés por la privacidad es menor que en Europa.

En mi opinión, cualquier aplicación o web que empiece por «pedirme permiso» para acceder a mis datos de Facebook, en mi caso estrictamente personal y no profesional, despierta mi recelo. Aunque no me cabe duda de que mi madre me recomendaría en cualquier red, la idea de pasar de la fiesta al trabajo, de lo personal a lo profesional, revolviendo ambos, me parece simplemente una forma comercial e interesada de reaccionar ante redes profesionales y especializadas, como RedTicos, y de engullir datos e información.