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Aspectos legales de las apps

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Legalidad y apps para móviles

Pese a que la palabra del año será “privacidad” – con el permiso de “crisis”, claro está – y que ello se debe en buena medida a la generalización de los smartphones  y sus variadas aplicaciones, resulta curioso comprobar cómo desde la perspectiva legal sus desarrolladores bajan la guardia. A la hora de crear y diseñar una página web o un programa de software surge la necesidad y la duda de cómo adaptarla a las exigencias legales en sus distintas vertientes, tanto para proteger el trabajo del programador como para evitar sanciones por el incumplimiento de normativas como protección de datos o comercio electrónico.

Sin embargo, este resorte no parece funcionar con la misma efectividad cuando se trata de las aplicaciones para móviles conocidas como apps. Parece que mientras por los usuarios se da por hecho que su gratuidad se debe al coste en privacidad, por los desarrolladores  a veces se asumen sus carencias casi como una marca de serie.

Sin embargo, a la hora de crear una aplicación para móviles las exigencias legales no difieren de las propias del software; propiedad intelectual, protección de datos, consideración de servicio de la sociedad de la información, comercio electrónico, etc.

Recientemente leíamos un estudio revelador; únicamente un 5% de todas las aplicaciones para dispositivos móviles tienen una política de privacidad en vigor que explique cómo se almacenan, se usan y se comparten los datos personales de los usuarios.

Por otra parte, las “grandes” – Apple, Microsoft, Google, Amazon, Black Berry y Hewlett- Packard – han aceptado en las últimas semanas someterse a los principios recogidos en la norma California Online Privacy Protection Act para fijar unos mínimos en materia de protección de datos para las aplicaciones en sus plataformas móviles. Puede que su motivación no sea la preocupación por nuestra privacidad, sino presentarse como garantes de la confidencialidad para fomentar la confianza de los usuarios, ya de por sí confiados, y con ello las descargas, pero aquí podría decirse eso de que bien está lo que bien acaba.

No existe por tanto razón alguna por la que los requisitos legales que debe cumplir un programa de software o una página web no sean extensibles a las apps. De este modo, a la hora de desarrollar estas aplicaciones deberemos plantearnos la siguiente checklist legal:

–          Privacidad y datos personales.  En este punto es frecuente entender que siendo datos facilitados voluntariamente por el usuario, podemos saltarnos la mayoría de las formalidades legales, tales como el deber de información – cuando no se copia sin más de otras aplicaciones, ignorando que ni son los mismos datos, ni la misma finalidad, ni el mismo deber de seguridad…-,  el registro de los correspondientes ficheros, la redacción del documento de seguridad, contratos con terceros que presten servicios accediendo a los datos,  etc. También existe una creencia errónea sobre qué datos debemos considerar personales y cuáles no. Aquí debemos recordar que serán no sólo los que identifiquen directamente a la persona, sino también aquellos que la hagan identificable.

Como ya comentamos, si en algún terreno los fallos de privacidad saltan a los titulares con la consiguiente erosión del valor de la marca y desconfianza de consumidores y usuarios ese terreno es éste.

–          Nombre de la aplicación. Su denominación, como marca o nombre comercial, el registro del dominio correspondiente en su caso o el diseño de un logo característico son aspectos de la comercialización de la aplicación que deben protegerse y tenerse en cuenta.

–          La autoría de la aplicación. Como programa informático o software, la aplicación se encuentra protegida por la ley y los derechos de propiedad intelectual que nos permitirán no sólo ser reconocidos como creadores, sino también beneficiarnos de las prerrogativas de su explotación comercial y protegernos frente a posteriores intentos de plagio.

–          La aplicación como servicio de la Sociedad de la Información y la consiguiente aplicación de la LSSI-CE.

Por tanto, estos son los aspectos mínimos que a la hora de desarrollar y comercializar las aplicaciones móviles creadas deberemos tener en cuenta no sólo para obtener los beneficios buscados, sino también para evitar los perjuicios indeseados.

Image: suphakit73 / FreeDigitalPhotos.net